Cuando escribir se vuelve un marrón

Así es. Algunas veces, escribir se vuelve un marrón para los que dedicamos tiempo y esfuerzo a esto. No, no me refiero al famoso bloqueo del escritor, al síndrome de la hoja en blanco ni a la pereza que en ocasiones nos invade. Me refiero a no querer escribir. A que el simple hecho de pensar en ello dé dolor de cabeza… Pues eso, a que escribir se vuelva un marrón. Hace poco he pasado por una de esas fases y he decidido reflexionar sobre ello.

Fueron varias las razones que me llevaron a esa situación: la costumbre de escribir a diario durante varios años, un nivel de implicación muy alto con el mundillo editorial en los últimos tiempos y otras que no vienen a cuento. El caso es que llegó un punto en el que solo de pensar en escribir me tiraba de los pelos. Al principio no quería verlo, intenté forzar la máquina por todo aquello de la disciplina, de que la inspiración no viene por sí sola…

¡Menudo marrón!

Pero no. No había manera. Entonces me hice una pregunta: ¿por qué escribo? Por diversos motivos, pero el principal es muy fácil: porque disfruto con ello. Es verdad que también quiero mejorar, que me gusta que la gente me lea, etc., pero lo principal es el placer que me produce. Entonces, si ya no me hace disfrutar, ¿para qué voy a insistir?

Han pasado unos meses desde entonces, durante los cuales no he escrito ni una sola palabra. Ni una. Me he desintoxicado de la escritura y me he dado cuenta de que el modo en el que me había tomado las cosas no era bueno para mí.

Así que he vuelto a empezar sin agobios, pensando solo en qué, por qué y cómo quiero escribir, pensando solo en mí mismo. He empezado por la reescritura de una novela que tenía guardada desde hace unos años, que en teoría iba a ser publicada, pero que al final nada de nada. No es fácil, uno se oxida con la falta de práctica, pero también me he dado cuenta de que ahora soy más consciente de mis propias carencias y está siendo un proceso agradable y tranquilo.

Todo esto no significa que no vaya a formar parte de proyectos, a colaborar con publicaciones, etc. Es algo que me gusta y durante todo este tiempo he conocido a algunas personas a las que he tomado verdadero aprecio. Es solo que ahora me tomo todo lo relacionado con la escritura con más calma.

Esta es una historia personal que he vertido aquí según me venía a la mente, pero supongo que puede aplicarse a cualquier disciplina o afición. ¿Os ha pasado algo parecido alguna vez? Sería interesante conocer diferentes experiencias.

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3 comentarios en “Cuando escribir se vuelve un marrón

  1. No me podía sentir más identificado. En mi situación, lo he querido ver durante un tiempo como un bloqueo “de larga duración” (aunque un amigo no ha dudado en llamarme cagadubte :P) y me dura desde mediados del 2015, me ha acompañado a lo largo del 2016 y parece que este 2017 va por un camino similar. Pero me he dado cuenta de que, como comentas en el artículo, no disfruto la experiencia de escribir y de que me falta más bagaje de lecturas. Aunque quizás el tomarme las cosas con calma y escribir en principio para mí hace que vaya más lento y con menos seguridad y sentido de la disciplina por este viaje tan incierto. Pero quizás sea una fase necesaria y me permita descubrir un puñado de verdades acerca de varias cosas, sobre todo, de mí mismo. A saber, lo mismo sólo me sirve para constatar que no sirvo para escritor profesional y que me dedico a esto de “juntar letras” por afición pura y ya.

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    1. Sea como sea, ¡ánimo! Nunca se sabe cuándo puedes salir de esa situación. Si bien es cierto que la falta de práctica hace que vayas más lento e inseguro, lo más importante es disfrutar.

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  2. Hola Jorge, nos conocemos de León, así que sobran las presentaciones, soy Pedro “grunge”, escribir es un marrón si, das vueltas y vueltas a una idea y te das cuenta de que el lenguaje está vivo, así que la tarea de expresarse no es nada sencilla, es como surfear un lenguaje tormentoso, además también es algo que no se caracteriza por ser instantáneo -quitando grandes frases de grandes personajes, o microcuentos- entonces supone que no sólo tú tienes que emplear tiempo, también quien lo vaya a leer y esto es algo sabido desde el momento 0, y por tanto la pereza es doblemente fuerte (tiene un +2 en esta disciplina artística), podemos argumentar que escribir es un marrón, de muchas formas y con muchas razones, pero aún con todo es parte de algo mucho más valioso, de ti de tu forma de ver este mundo donde todos somos astronautas, y de darle a la realidad algún golpe de fantasía, así que Jorge sigue enmarronandonos¡. Un saludo¡

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