¿Por qué importan las revistas literarias de género?

Hace algún tiempo publiqué en este blog un artículo sobre literatura de género y cultura digital. Entonces me planteé la posibilidad de hablar de las revistas literarias de género, del papel que desempeñan, de la proliferación de las revistas literarias digitales, etc. Al final llegué a la conclusión de que este tema daba para un artículo entero por sí solo, pero ¿cómo plantearlo? Como soy un tío vago, decidí engañar a unos cuantos para que hicieran el trabajo por mí. Como mi punto de vista resultaría muy limitado, decidí hacer algunas preguntas a gente que conoce muy bien este mundillo: Luis Guillermo del Corral, prolífico escritor pulpLorena Raven, escritora y directora de Vuelo de CuervosAndrés Díaz Sánchez, un autor como la copa de un pino y coeditor, junto a José María Bravo Lineros, de la desaparecida Sangre y Acero; por último, Cris Miguel, editora de Ánima Barda con J. R. Plana, además de escritora. Veamos un resumen de sus respuestas.

¿Podrías resumir tu implicación con las revistas literarias (con especial atención a las revistas de género)? Resume tu propia experiencia.

Para elaborar este artículo he contado con dos veteranos que, como explican, empezaron su colaboración con revistas a finales de los años noventa. «Lo recuerdo como una experiencia de lo más agradable, con la que comprobé que en efecto, mi género favorito era el que yo había juzgado como tal», destaca Luis Guillermo del Corral, mientras que Andrés Díaz Sánchez revela que «siempre he estado relacionado con las revistas literarias, si entendemos que hay que incluir no solo las de formato papel, sino también las de formato electrónico. Desde los primeros tiempos en que empecé a escribir, hasta ahora, he participado en muchas».

También me han ayudado dos editoras de reconocida experiencia. «En febrero del 2012 lanzamos el primer número de Ánima Barda en digital. Hasta entonces no sabía qué era una revista pulp ni toda su influencia. Pero vimos que faltaban revistas donde escritores hispanohablantes pudieran curtirse, empezar, probar nuevos géneros. Desde entonces, a partir de 2014 de forma profesional, estoy editando revistas, seleccionando relatos y contenido e intentando fomentar la lectura del relato, el cual, para muchos lectores, sigue siendo un asunto pendiente», resume Cris Miguel. Lorena Raven, por su parte, detalla parte del proceso de publicación: «Desde hace dos años mi implicación [con la literatura] pasó a ser directa. Ahora mismo me encuentro dirigiendo la revista digital literaria Vuelo de Cuervos; en la cual damos a conocer a escritores e ilustradores españoles y extranjeros. Dentro de las tres temáticas principales que tratamos (terror, ciencia ficción y fantasía) intentamos siempre adecuarnos a todos los lectores y consumidores directos de literatura ya que el concepto de la revista siempre ha sido el mismo: ayudar. Por lo cual la experiencia número a número es única. Desde el primer paso (contactar con cada redactor de sección, prologuista, entrevistados…), su contenido, maquetación, hasta el cierre de la revista, es una labor enriquedora».

Ánima Barda - Número cuatro

Andrés Díaz Sánchez, como ya he comentado, también hizo sus pinitos como editor, lo que le lleva a tender puentes entre editores y colaboradores: «Hasta que no baja uno a esta arena no sabe lo duro que es editar, no sabe la cantidad inmensa de trabajo que tiene por delante un editor. Leer las cosas que te mandan, revisarlas, corregirlas (algunas casi “reescribirlas”), buscar la mejor forma de plasmar este trabajo, luego intentar distribuirlo, controlar todos los factores de la venta… Eso es un trabajo descomunal, y más aún cuando no vas a ganar casi nada (lo más fácil es que pierdas dinero). […] Los autores que critican a los editores y las editoriales no creo que hayan estado “al otro lado”; de otro modo, creo que empatizarían más con la labor editorial».

En lo que los cuatro colaboradores de esta entrada coinciden es en que, aunque la escritura en revistas literarias y la dirección de las mismas son tareas que requieren mucho trabajo, constancia,  y que tal vez no están muy reconocidas, también resultan ilusionantes y dignas de todo el esfuerzo. Cuando reciben respuestas positivas por parte de los lectores, saben que han hecho un buen trabajo.

¿Cómo crees que han evolucionado las revistas literarias de género desde que empezaste en este mundillo?

Las más jóvenes se fijan, sobre todo, en la proliferación de títulos que se ha producido en los últimos años. «Estamos en una buena época. En el 2012 apenas había ninguna, y hoy, aunque sea en digital, tenemos títulos donde elegir, dependiendo de los géneros que nos guste leer. Es muy difícil coordinar una revista, pero afortunadamente vemos cada vez más», reflexiona Cris Miguel. «Pienso, y creo que no me equivoco, que cada vez hay más revistas de género, al menos digitales. Hoy en día es fácil encontrar un grupo al que le guste escribir y dedicar tiempo en llevar a cabo una revista con colaboradores fieles. Facebook, Twitter, y demás redes sociales, abren una ventana muy amplia, lo que hace que se llegue más fácil a lectores. Percibo la evolución dentro y fuera de nuestra revista. En el primer caso con muchas otras que se dedican en exclusiva a un género en concreto y lo hacen muy bien. En el segundo caso, el nuestro. Han pasado dos años desde que empezamos y cada nuevo número es diferente al anterior. No olvidemos que la evolución es avanzar, es crecer y llegar a nuestro propósito final: conseguir que la gente disfrute con lo que lee y conozca nuevos escritores o ilustradores. Que se emocionen con un relato o que descubran libros que no conocían y todo eso jugando con la digitalización del contenido. Una música para acompañar un relato, un vídeo de un book trailer…», añade Lorena Raven.

Por su parte, mis dos curtidos juntaletras señalan un fenómeno del que, con toda probabilidad, es consecuencia directa el primero: internet. Luis Guillermo del Corral confiesa que «siendo sincero del todo… Yo creo que la mayor evolución ha sido la difusión que permite Internet. Por supuesto que uno puede limitarse al papel si así lo desea. Pero las oportunidades de alcance que brinda la red no hay que desdeñarlas. El formato electrónico, para leer en un lector electrónico ahorra muchos  pasos intermedios. Y aun en caso de que se limite a lo físico, sigue siendo una plataforma magnifica para anunciarse y darse a conocer». Andrés Díaz Sánchez profundiza en el tema: «La evolución ha sido internet, por supuesto. Para las revistas de género, internet ha sido el invento de la rueda, y no solo la rueda, sino también la máquina de vapor, la electricidad y hasta la energía nuclear, todo en uno. Viví la época de las fotocopias; era una época en que había que llevar las revistas físicamente a cada librería y luego hacer otra vez el paseíllo cada pocos meses para cobrar lo que tocaba de las que se habían vendido (si es que se habían vendido) y reponer ejemplares. Es algo que ahora recuerdo con gracia pero que en su día llegué a odiar un poquito. Y he vivido y vivo la época de internet. Ahora, si editas tu revista en formato digital puedes enviarla a cualquier lugar del planeta donde haya otro ordenador conectado a la red, de manera casi inmediata, y además puedes publicitarla en un escaparate también mundial. Aunque la edites en formato físico, mediante la impresión bajo demanda también lo tienes mucho más fácil para que llegue al comprador sin que tú hagas demasiado trabajo. Ojo, no estoy diciendo que el editor ahora no trabaje. Trabaja muchísimo, y así debe hacerlo si quiere crear un producto digno».

¿Qué crees que es lo mejor que ofrecen las revistas literarias de género en la actualidad? ¿Y lo peor?

Ante esta pregunta, cada uno ha aportado impresiones diferentes. «Lo mejor… Difusión, oportunidades de conocer autores y obras. Lo que siempre han hecho, en esta época o en anteriores. Lo peor… Eso ya no lo tengo tan claro. Toparse con obras que no le gusten a uno, claro. Pero si tengo que elegir un defecto, las siempre lamentables rencillas personales que puedan surgir», opina Luis Guillermo del Corral. Lorena Raven comenta la experiencia con su propia revista: «Lo mejor es la diversidad de contenidos. Hablo por nosotros cuando digo que no es bueno cerrarse en las mismas secciones, de vez en cuando hay que introducir nuevas, intercalarlas con las anteriores o introducirlas dentro del ramaje que conforma la totalidad de la revista para ofrecer así aire fresco. Quizás lo peor es cerrarse a lo que comentaba antes, a hacer todo demasiado igual número tras número. Los géneros literarios son ricos en sí mismos y se pueden buscar buenos contenidos sin necesidad de caer en lo lineal y aburrido». Cris Miguel insiste en estas ideas a la vez que aporta un nuevo matiz: «Lo mejor, sin duda, es conocer nuevos autores, lo mismo que pasa con las antologías. Lo peor… No hay nada negativo en una revista literaria, depende de la revista, evidentemente, y del gusto de cada uno. Lo peor de una revista es que no es “fácil” publicarla en papel».

Revista literaria Vuelo de Cuervos

Andrés Díaz Sánchez reflexiona sobre inmediatez y masificación: «Lo mejor es, como ya apunté antes, la inmediatez con que todo se produce ahora, y las mayores facilidades para el editor y también para el comprador. Lo peor es que, precisamente porque es más fácil, también todo está masificado, mucho más que antes, y eso a la larga implica, de manera paradójica, una dificultad tremenda para hacerse ver, hasta el punto de que muchas revistas literarias actuales (y libros, también) no consiguen lectores no porque sean de mala calidad, sino simplemente porque no se las ve entre el maremagno de publicaciones digitales y en papel». También aporta una comparación para ilustrar su argumento: «Cuando todo se hacía con fotocopias, el aficionado conocía perfectamente los principales fanzines y revistas literarias que podía encontrar porque no había más de veinte o treinta. Era un mundo mucho más cerrado y limitado. Además, al no existir internet, la única forma de información en cuanto a literatura de género eran los fanzines. Solo podías conocer quiénes eran y de qué trataban las diferentes obras de Lovecraft, Jack Vance o incluso Stephen King si acudías a los fanzines. De otro modo, era imposible. Por tanto, tenían un público tal vez pequeño, pero fiel y abnegado. Ahora, una revista literaria tiene que hacerse ver en un océano de blogs, webs y portales llenos de artículos en los que te informan hasta de las caries de Stephen King, y también llenos de relatos y cuentos. Ahora, es muy difícil hacerse ver. También para el autor. De hecho, para un autor el gran reto ya no es alcanzar la calidad necesaria, sino sobre todo hacer llegar a los posibles lectores su propia obra».

En tu opinión, ¿cuáles son las ventajas y los inconvenientes de las revistas editadas en formato digital? ¿Y de las editadas en papel?

Me he encontrado con una postura unánime entre los cuatro entrevistados a este respecto. Todos ellos son amantes del papel, aunque reconocen sus limitaciones y las ventajas del formato electrónico. «Como he dicho antes, difusión, ante todo, capacidad de llegar a público que de otro modo no podría. Y pienso, desde mi posición, en los lectores de Sudamérica. Es un número potencial de lectores abrumador. Llegar a tantos es una oportunidad nada desdeñable. Y además te ahorras los gastos de distribución. ¿Inconvenientes? Que quien se encargue de poner el precio (si existe) se pase tres pueblos, entre otros. Sobre las de papel… Bien, una ventaja que muchos detractores del formato electrónico suelen señalar en realidad: no dependes de la carga de batería de un artefacto para disfrutar de la revista. ¿Inconvenientes? Difusión limitada y cara a menos que dispongas de un fortunón para financiarlo todo. La difusión es una de mis obsesiones particulares», confiesa Luis Guillermo del Corral.

Lorena Raven reconoce el encanto del papel: «El papel siempre está ahí y es algo que no se puede obviar. Muchos prefieren, o preferimos,  más el papel, somos de la “vieja escuela”; nos gusta poder tener algo tangible, disfrutar de ello en nuestras manos y sentirlo más cerca, más “real”. Pero como todo, tenemos que adaptarnos a los medios y su evolución». No obstante, sabe muy bien cómo sacarle partido a la edición en digital: «El formato digital ofrece la posibilidad de llegar a mucha más gente en cualquier continente gracias a plataformas como ISSUU o Lektu. Pasa como con los libros: guardas el archivo en tu móvil o en tu tableta y puedes acceder cuando quieras a él sin que ocupe espacio en tu bolso o maletín. Los contenidos juegan con hipervínculos para que puedas establecer una canción con un relato o incluso ir directo a la página del escritor o del libro si quieres comprarlo sin necesidad de tener que entrar en una página aparte de internet y buscarlo si estás interesado. La parte negativa de las revistas en digital es que, como comentaba en otra pregunta, hay mucha competencia sana, hasta casi diría que saturación. […] Hemos comprobado que el visionado online mediante plataformas como ISSUU o CALAMEO da resultados y cifras aplastantes, y ahora lo combinamos con la plataforma Lektu para descarga del PDF. Todo esto lo hemos estado haciendo de forma gratuita, con ello no queremos decir que apoyemos más lo uno o lo otro, pero para un grupo de gente que ama lo que hace y que no pide nada a cambio más que escribir y ser leído o dibujar y ser visto, es la meta que queríamos alcanzar desde un principio».

Por su parte, Andrés Díaz Sánchez habla de los «lectores de papel», los «lectores de ebooks» y de los cada vez más lectores mestizos, pero admite que «puestos a elegir prefiero una revista en formato papel; siempre disfrutaré más el papel. Eso tiene un problema, y es que supone una mayor inversión de dinero, tanto del editor como del lector, y por tanto hay que ofrecer un producto tan atractivo que la gente esté dispuesta a gastarse más para tenerlo (un problema derivado de la piratería es que hay un determinado tipo de lector de digital que ya no quiere pagar nada y a quien le parece incluso indignante el hecho de que se tenga que pagar por leer. Si esta mentalidad persiste es difícil que el mundo de libro sobreviva, y precisamente los que más sufrirán serán los pequeños editores y los autores desconocidos, no los best-sellers)». «No obstante, al final [el papel] parece el cauce más propicio para una revista que funcione muy bien. A riesgo de equivocarme, y con toda la humildad necesaria, creo que si una revista literaria digital tiene muchos seguidores el siguiente paso natural del editor es que la ponga a la venta en papel. […] Una revista literaria que cuaje en papel va a tener un público muy fiel. Creo que el sistema correcto es ofrecerla en papel y en ebook, aunque esto por supuesto supone un mayor desafío para el editor», añade.

«En digital todo el mundo tiene acceso a ella. Siempre y cuando se llegue con las redes sociales, o lo que sea, a todo ese mundo. No hay fronteras, y el precio suele ser más asequible. Lo peor es que sigue siendo un intangible. Pagas o te descargas algo que no deja de ser un archivo. Y la gracia de todo esto, que debe ser que los autores puedan tener un ingreso, se pierde, porque el digital no da beneficios para todos, a veces ni siquiera para compensar el trabajo de maquetación y demás. Yo soy una gran defensora del papel, y no hay nada como tocar, oler y doblar las esquinas de las páginas. Como he dicho, es muy difícil publicar revista en papel porque los materiales, el papel satinado, portada… encarece. Pero es algo que si te compras, aunque cueste veinte euros y sea bianual, vas a poder tener en la estantería. El gran inconveniente es el precio al que hay que ponerlas para que todo el mundo pueda llevarse una porción del pastel, por pequeña que sea: maquetadores, autores, ilustradores, traductores… y por supuesto la editorial, la distribuidora y la tienda. ¡Pero es bonito! :D», concluye Cris Miguel.

¿Cuál crees que es la importancia de las revistas literarias de género? En otras palabras, ¿qué función crees que cumplen?

Cris Miguel lo resume todo con una curiosa anécdota: «En una entrevista, George R. R. Martin dio un consejo a los escritores que estaban empezando: “escribid en revistas”. Cuando el entrevistador le dijo que en España no había de esto, Martin puso cara de póquer y dijo: “entonces olvida todo lo que te he dicho”. Para eso sirve una revista, y por eso es importante. Te obliga a escribir, te da una fecha de entrega —que es lo que muchos necesitan—, pruebas géneros nuevos, recursos narrativos… Esto hablando de ficción, pero si escribes posts o entrevistas, sirve igual, te da soltura, adquieres técnica. Y sirve para acercar al público general el trabajo de esos autores». Se trata de ideas en las que insiste Andrés Díaz Sánchez, también citando a terceros: «Una vez un amigo me dijo que “los fanzines son el arma de los oprimidos”. Era un comentario jocoso, pero llevaba parte de razón. Normalmente las revistas literarias de género no nacen de grandes editoriales, sino de editoriales pequeñas o por individuos concretos, todo ello sin el apoyo de ningún grupo inversor, con muchísimo riesgo y con pocas perspectivas de beneficio. Pero este tipo de literatura… ¡también es necesaria! La gente que quiere hacer las cosas a su manera, que desea innovar, que no tiene grandes apoyos, que lo hace todo por amor genuino a un tipo de literatura, sin que le cieguen los beneficios… Eso también ha de tener su lugar. […] Las revistas de género permiten que esas aspiraciones y necesidades fluyan y eso enriquece a la propia literatura de género en más de un sentido. Tienen su tipo de lector, un lector que no solo se nutre de las grandes editoriales, sino que husmea en las pequeñas y las sigue. Y también beneficia a los autores que empiezan, pues les permite un rodaje de publicación de relatos y artículos que puede llevarle a cosas mayores. La presencia de las revistas de género no solo es importante, sino que es imposible de evitar».

Revista Sangre y Acero

«En el caso de Vuelo de Cuervos puedo decir que la importancia que reside en nuestras páginas es el poder contar con escritores (e ilustradores) poco conocidos; una ventana para que la gente les lea y disfruten de lo mucho que los escritores primerizos tienen que ofrecer. Crean sus propios mundos dentro de nuestra revista, son personas identificadas con un género u otro, personas que llevan muchos años leyendo la temática que más les gusta, afianzando así sus preferencias. Y dentro de ese libre albedrío consiguen una homogeneidad y estabilidad para las personas que nos siguen y prefieren el terror a la ciencia ficción o la fantasía. Aparte de eso, también, llevar al lector la literatura; un “sitio” en el que los amantes de los diferentes géneros disfruten con aquel que más les gusta. Una entrevista de tu escritor favorito, una ilustración que dice mucho y te sientes identificado con ella… Existimos por una razón: la pasión por la literatura y eso es algo que solo los que siguen a las revistas de género reconocen y agradecen», enfatiza Lorena Raven. Luis Guillermo del Corral zanja el asunto con una capacidad de síntesis aplastante: «Mantener vivos esos géneros. Ni más ni menos. Y no es algo de poca importancia. Y a través de eso, mantener la diversidad de géneros, mantener una variedad en la oferta de géneros. La variedad es buena».

¿Qué futuro crees que aguarda a estas revistas? ¿Cuáles son tus propios planes de futuro en relación con las revistas literarias de género?

Andrés: «No creo que en su conjunto vayan a desaparecer. Como fenómeno pienso que está consolidado, y más ahora, con internet viento en popa y a toda vela. Puede que en cada momento haya más, o menos, pero ahí seguirán.

Respecto a mí, sigo colaborando en unas cuantas con mis relatos. He publicado y publico novelas, pero también me gusta mucho escribir relatos, de hecho me formé escribiendo decenas y decenas de relatos de Fantasía y Terror, por tanto es como proseguir con un viejo placer. Si me admiten en revistas literarias, me siento honrado y agradecido. Como lector, también me gusta leerlas, qué duda cabe. Al tener diferentes autores cada número, unos te gustan más y otros menos, pero siempre puedes encontrarte alguna pequeña joya que te sorprende. Espero y deseo que las revistas de género tengan una larga vida».

Lorena: «El futuro está todavía por escribir. Pienso que quedan muchas historias por contar, muchos escritores a los que les gusta escribir y demasiados lectores a los que hacer felices y espero y deseo que de aquí a muchos años, los que amamos hacer estas revistas, sigamos sacando adelante nuestras revistas.

Mis planes son seguir trabajando. No me faltan las ganas de fomentar la literatura que no sólo requiere también de constancia y entusiasmo, si no también de mucha imaginación para entender lo que cada lector desea  leer.

Producir una revista literaria es un desafío constante para la creatividad y eso, a mí y a todo el equipo, nos encanta».

Luis Guillermo: «¿Futuro? Espero que bueno. Mi amor por ciertos  formatos me hace ver con un romanticismo (que a veces tengo que mantener a raya, las cosas como son) cierta época dorada deseando que regrese.

¿Y planes? Seguir escribiendo. Contribuir. Es lo que se me da mejor y con lo que puedo ayudar a mantenerlas vivas en la medida de mis posibilidades».

Cris: «Pues espero un futuro esperanzador de nubes rosas y arcoíris. Utópico. Pero si se le dedica esfuerzo y dedicación se consiguen cosas chulas.

Por mi parte estoy trabajando en una revista especializada en cifi, de la que ya tenemos todo el contenido, a falta de pulir, maquetar y hacer un diseño chulo de interior. Es una de las publicaciones en las que Ánima Barda se va a dividir; esta será la primera, y otra que tenemos en mente que será de terror/weird. Y tengo más proyectos en cuanto a revistas, pero de momento son alto secreto, algo mucho más concreto, ya lo veréis».

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